Dakar no hay solo uno; hay muchos. Los que viven todos y cada uno de los participantes y que comienzan meses antes de la propia carrera. No daría para hablar de todos ellos pero sí de algunos que, por uno u otro motivo, destacan… y de qué manera. Porque con Albert Llovera ya nos faltan los calificativos. Lo que está haciendo el andorrano, ahora con un Tatra en la categoría de camiones, es ya de otro mundo.

Nos hemos hartado de hablar de este piloto en otras ocasiones. Os invitamos a leer alguno de esos artículos o, mejor aún, su libro No Limits con el que uno se puede hacer una vista en perspectiva más clara de lo que tiene que vivir Albert día a día con sus limitaciones. Otro Dakar tanto o más duro que el que vive detrás de un volante. Por eso terminar es todo un logro; hacerlo con un camión más aún… y sobre todo cuando escuchas sus declaraciones finales en las que reconoce haberlo pasado muy mal. Y cuando él dice eso, ni podemos imaginar cuál será ese nivel de sufrimiento.

En los mismos términos que el andorrano podemos referirnos al caso de Isidre Esteve. Desde que hace diez años sufriese aquel maldito accidente de moto en la Baja Almanzora, el piloto ilerdense no ha parado en su objetivo de volver a los raids. Tras varias tentativas, este año ha logrado terminar el Dakar, y además en una más que interesante 35ª posición de la general.

Más importante que todo ello, y que él mismo ha recalcado una y otra vez en todas las entrevistas que ha concedido en la meta de Buenos Aires, es que ha terminado pensando solamente en pilotar y no preocupándose por su estado físico. Como bien podréis imaginar, al no tener movilidad en las piernas uno de los principales problemas de estos deportistas son las llagas que se producen en su piel tras largos períodos de tiempo sin moverse y sentados en un bacquet… de ello os hablamos antes del inicio de esta edición del Dakar, así como del arma con la que Isidre contaba este año. Merece la pena leerlo.

Compañera de fatigas de Isidre dentro del equipo ARC, y también con un Mitsubishi, de Cristina Gutiérrez también se ha estado hablando mucho en el Dakar… pero también antes de la mítica prueba, ahora sudamericana. La burgalesa sólo tiene 25 años y su nombre ya viene sonando con fuerza en las últimas temporadas del Campeonato de España de Raids (del que ha sido subcampeona); más tras haber sido seleccionada para el campus FIA de Qatar y disputar el Sealine Rally de Qatar, donde logró ser la única superviviente en la línea de meta entre las participantes de aquel programa.  Su objetivo para el Dakar era el de terminar; lo hizo, en el puesto 44º y consiguiendo el objetivo de ser la primera piloto española de coches que termina esta prueba.

Por lo demás, se fueron al Dakar echando chispas… y a la tercera lo han conseguido. Va a costar asimilarlo, pero el alcance de lo logrado por el Acciona Eco 100% Powered marca un hito en esta disciplina de motor. El equipo español, ahora con tripulación argentina (si bien en sus inicios fue Albert Bosch el que lideró este proyecto) ha conseguido completar los 9.000 km de esta edición del Dakar con un vehículo completamente eléctrico. Todo un reto técnico y logístico con el que han demostrado que se pueden disputar raids sin que un automóvil lance al aire emisiones contaminantes.

Ariel Jatón y Germán Rolón han alcanzado Buenos Aires en última posición; es lo de menos, teniendo en cuenta el avance de esta tecnología que, a buen seguro, en pocos años contará con más adeptos y vehículos más competitivos.  El primer paso está dado. Muchos auguraban escaso futuro a la Fórmula E y ahí sigue, cada vez con más marcas y pilotos. Lo logrado por la compañía española Acciona abre un nuevo camino, también entre las dunas de Atacama.

 

Dakar 2017: de héroes, heroínas y visionarios a los que la realidad les ha dado la razón

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