Final del Rallye Terras do Mandeo, prueba puntuable para el Campeonato de España de Rallyes de Tierra. Los vehículos van llegando al parque cerrado final en un marco de lo más atractivo, junto al monasterio de Sobrado dos Monxes. Todos hacen acto de presencia con un mayor o menor grado de limpieza tras un fangoso día de carreras, a excepción de uno al que el barro, literalmente, ha rebozado como una croqueta. Aquel engendro, a mitad de camino entre un turismo y un quad, es la máxima expresión de lo que pueden hacer contigo casi 118 km cronometrados por pistas de tierra a las que la lluvia ha regado sin misericordia durante dos días de carrera. Y de entre la negrura dos dentaduras profident, a carcajada limpia, contrastan con tamaña suciedad. Piloto y copiloto han sufrido como pocos, pero este tipo de aventuras les pone. Es más, aseguran que repetirán, pero en pequeñas dosis y una vez se recuperen de este particular Dakar gallego.

Alvaro Muñiz, para la ocasión navegante, no duda en enseñarnos su libreta… o lo que queda de ella. Uno de los problemas del tipo de vehículos como el empleado por este equipo es que no cuentan con aislamiento del exterior. Piloto y copiloto están completamente expuestos, y si el primero con ropa de agua y un casco cerrado más o menos apaña, en el caso del copiloto además de cantar y llevar a su compañero a buen puerto tiene que evitar que los goterones de arcilla líquida no salpiquen demasiado su cuaderno… o al menos que, de hacerlo, sea en las segundas pasadas cuando ya no vayan a repetir ese tramo y tenga que interpretar entre trazos y barro extendido qué narices había escrito ahí.

¿te apuntarías a una hazaña así?, pues ahora súmale el hecho de que el UTV en cuestión está pensando para aventurillas de fin de semana, pero no para carreras y que su cambio de variador no soporta tamaña tensión, escupiendo tantas correas como cinco a lo largo de la tarde del rallye. Así que una y otra vez Muñiz tenía que bajarse y recolocarla o cambiarla, añadiendo al barro adherido toda la suciedad que origina el motor turbo de su Polaris RZR (de ahí las manos tan pulcras que puedes ver en la imagen que abre este artículo). Pues aún así dieron espectáculo y llegaron a marcar cronos muy destacados que, por ejemplo, les hubieran situado en la sexta posición de la general en el primer tramo, pese a hacer los últimos metros a vela después de soltarse la primera de las muchas correas que decidieron tomar las de villadiego.

Participaron en el Criterium, fuera de la clasificación del Campeonato de España, y si bien es verdad que el UTV tiene algunas ventajas de suspensión y tracción en tramos complicados -no así cuando la cosa va de velocidad pura- a todo ese mérito hay que sumar el hecho de que Jose Novo, el piloto, era la primera vez en su vida que corría con notas, que para los primeros tramos se las hizo el propio Álvaro Muñiz y que, como queda claro en los tiempos, aprendió muy rápido la lección. De las limitaciones físicas de Josín -fruto de un antiguo accidente de tráfico- ya ni hablamos, porque hace mucho tiempo este piloto dejó claro que es capaz de ir muy rápido y ganar ya sea con un carcross, un kart, motos de circuito o todo aquello con ruedas y motor que se le ponga por delante.

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Ellos fueron uno de los equipos que, con todo sufrimiento, lograron completar el duro recorrido del Terras do Mandeo; rallye en el que quedó claro que uno de los nuevos MaxiRally a los mandos de un piloto con experiencia como Xevi Pons puede ganar carreras. Debut y victoria para este vehículo.

Es cierto, Alex Villanueva la tenía ahí, en la punta de los dedos, pero el diferencial de su Citroën DS3 R5 le dejó en la estacada a dos tramos del final y tuvo que conformarse con la segunda posición, que aún así le mantiene al frente de la clasificación del Campeonato.

Con la baja del Jorge del Cid, por avería y tras un rallye en el que quizás el accidente de Navarra todavía pesaba como una losa, la prueba quedó en un mano a mano entre Pons y Villanueva, finalizando el veterano Carlos Aldecoa en podium pero a más de tres minutos del ganador.

En dos ruedas motrices los equipos gallegos dieron muestra de su rapidez. Sorprendió David Rivas, quien con apenas tres carreras en este certamen logró una merecida victoria por el ritmo mostrado en los tramos. Valor suficiente como para que los patrocinadores hagan un esfuerzo y apoyen a este piloto en su intento de seguir el campeonato. 

Javier Pardo, por su parte, esquivó problemas de frenos y logró remontar hasta la segunda posición, primer junior, lo que le permite mantener el liderato en la general de dos ruedas motrices, R2 y junior. Porque las carreras no son como empiezan sino como acaban. Que se lo digan a Manuel Mora. Tenía muchas papeletas de terminar en lo más alto con su Fiesta R2, pero problemas mecánicos se lo impidieron en la recta final de esta prueba.

clasificación final Rallye Terras do Mandeo

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