Lágrimas y champán: el final de una locura

Hace algo más de tres semanas que Sergio Blanco llamó una noche de domingo a Félix González para decirle que debutarían en el Rali de Noia del pasado fin de semana. Los pormenores de toda esa historia ya están reflejados en Descolgar, escuchar… y en tres semanas a debutar con un 206 ex-Desafío Peugeot pero ahora toca repasar cómo les fue. 

Con una inscripción que superaba por la mínima la barrera de los 150 inscritos, tenían claro que no iba a ser fácil rendir a buen nivel y menos con el dorsal 128, sinónimo de tiempos a veces injustos por neutralizaciones, carreteras que poco o nada se parecen a los reconocimientos… Y si esto ya de por sí se las trae, en las verificaciones la lluvia hacía acto de presencia para prácticamente no desaparecer en todo el rallye.

Más allá de una pequeña toma de contacto previa de una docena de kilómetros con el coche, los amigos noieses salieron con calma al tramo urbano del viernes, que les tocó correr ya en horario nocturno. “A pasar. Nos avisaron que había una zona complicada y nada”, comenta Félix. Sin meterse en líos, se adueñaban del puesto 87.

El sábado al mediodía eran el 67° equipo más rápido de 123 que había en acción. “De menos a más, cogiendo ritmo. Sin ningún susto. Pero justo cuando empezábamos a correr llovía y con los nervios, los tramos ratoneros, barro por todos lados… Nunca corrimos e imagínate en mojado. Eso nos costó un poco”, dice. “Por la mañana pasábamos por delante de la casa de Sergio, toda la familia y amigos animando… Allí tenía que tranquilizarlo porque en esa recta y curva se ponía nervioso”.

“Llegar a meta fue lo más especial. Amigos, familia, patrocinadores… Todos estaban en la llegada al parque cerrado, te petan en el coche… Nos emocionamos todos. Al final juntamos ocho o nueve botellas de champán”, recuerda. Finalmente, lugar 74° de la clasificación.

A mayores, un apunte, que no una disculpa. “Tenemos una penalización de cuatro minutos del propio rallye más la de un minuto de los reconocimientos”, termina. Restando todo ese tiempo estarían entre los cincuenta primeros de la general… 

Lágrimas y champán: el final de una locura

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