No existe un acuerdo claro entre los historiadores sobre el origen de la circulación por la izquierda aunque se hace alusión al uso de las espadas por parte de los caballeros de la Edad Media o al empleo del látigo en los carruajes del siglo XVIII. Lo cierto es que en 1835 el Imperio Británico estableció la obligación de circular por la izquierda en todos los países miembros. Hoy son 56 los países que se rigen por esta norma que representan un 34% de la población mundial.

No resulta excesivamente difícil conducir por la izquierda. Solo hay que cambiar de mentalidad la primera vez cada vez que uno se sienta en el vehículo y también desear que la empresa de alquiler te adjudique uno con cambio automático. Y es que ese sí que es un problema al menos para los diestros ya que meter la quinta significa poner empeño en ello. Quizá por ese motivo en el Reino Unido que es cuna del automovilismo deportivo y sede de la mayoría de escuderías de Fórmula 1, los monoplazas siempre han tenido el cambio a la derecha hasta las llegadas de los volantes multifunción.
El cambio del sentido de circulación siempre es un problema. En el Rally Safari de 1988 cuando viajaba con otros compañeros por la carretera de Mombasa a Nairobi, un militar francés que circula con su jeep falto de gasolina giró para entrar en la gasolinera como lo hubiera hecho en su país. Resultado, mi compañero Andrè Marzoli intentó esquivar a su compatriota y acabamos los cinco ocupantes volcados fuera de la carretera aunque ilesos menos Andrè que resultó con un brazo fracturado. Yo mismo en 1993 cuando cogí mi Range Rover de prensa en el aeropuerto de Heathrow para seguir el RAC Rally al salir del parking y tener que girar a la derecha por poco no impacté contra un minibús mientras miraba justamente al lado contrario. Algo que extrañamente siempre sucede en el reino de Su Graciosa Majestad a la hora de cruzar la calle como peatón pese a la cantidad de años que uno ha pisado aquellos lares… .

El domingo en el pasado Rallye de Gales unos compatriotas fueron protagonistas del abandono de Sébastien Loeb al impactar su coche con el Citroën DS3 WRC nº 1. Afortunadamente para Loeb y para la parte contraria el francés ya era campeón del mundo, recibiendo el hecho toda la compresión de Loeb. Lo único que habría que preguntarse es como la organización permitió, si lo hizo, que circulara ese vehículo por una carretera estrecha que era un corto enlace entre prueba y prueba y por qué sabiendo ese aficionado que llegaba tarde al punto al que se dirigía no dio media vuelta. Si todo quedo en una triste anécdota, figúrense o traten de hacerse una idea del revuelo que se hubiera organizado si Mikko Hirvonen hubiera estado en carrera y el título mundial se hubiera decantado del lado del finlandés.
Como dijo Loeb, menos mal que los ocupantes del otro vehículo no eran amigos de Jari-Matti Latvala…

Foto de RALPH HARDWICK

*Hiperfocal: Dícese de la distancia más corta a la que puede enfocarse un objetivo de forma que su profundidad de campo se extienda hasta el infinito.

Hiperfocal *. Conducir por la izquierda

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