Cómo montar el parque cerrado de un rallye. Y cómo desmontarlo

Imagina: estamos en el último día de mayo y el parking que hay en la vía Giuseppe Garibaldi de Alghero es justo eso, un aparcamiento. Nada hace sospechar que dentro de 24 horas allí se va a empezar a montar el parque cerrado de un rally.

La noche anterior, los coches se retiran y se marcan unas parcelas predeterminadas, cada una de ellas con 64 metros de longitud. Poco antes de que salga el sol, los camiones llegan. Todavía queda una semana para que comience el Rallye de Cerdeña, ejemplo escogido para ilustrar cómo se monta un parque cerrado, pero el WRC prepara su ‘village’, su pequeño ‘pueblecito’ para acoger a los equipos, los visitantes, los curiosos y los fans. Esta aldea tiene cientos de residentes nómadas y máquinas que se valoran en millones de euros. Sí, es un espacio reducido, pero muy importante. Todo ha de estar perfecto, nada se deja al azar en un sitio que, 13 veces al año, convierte espacios abiertos en el corazón de una prueba del Mundial.

Los camiones son lo primero. Los cuatro equipos oficiales cuentan, cada uno, con unos 10 tráilers articulados en los que llevan todo lo necesario para construir los centros más avanzados de ingeniería aplicada a los rallyes, además de un restaurante. Suma las oficinas, las habitaciones de los pilotos, las cocinas y los baños. Todo eso se monta, se desmantela y se traslada en unas 12 jornadas, repartidas antes y después de los tres días que dura una prueba del WRC.

El líder del certamen, M-Sport, tiene una estructura que ensamblan los 10 conductores de sus 10 camiones, ayudados por otras cuatro personas que vienen en avión sólo para esta tarea. Los pilares básicos se despliegan el sábado, incluido el hospitality, el centro que recibe a los invitados y a los periodistas. Pero la prioridad número uno es la cocina, ya que el domingo debe estar lista con el fin de preparar la comida para los reconocimientos.

Las áreas en las que se arreglan los coches (es decir, la zona de asistencia) también se monta el domingo. Los vehículos principales llegan el martes y es muy importante que la formación ya esté preparada. Ese mismo día y el miércoles aparece el resto del equipo.

Para entonces, el village ya está funcionando. Y, en su mayor parte, disfruta de la sombra que arroja el impresionante edificio de Hyundai, con dos plantas. Lo alquila a una compañía que también ha trabajado con escuadras de MotoGP en las últimas temporadas y es, esencialmente, una construcción tipo Ikea, aunque a una escala gigantesca. Los techos, las paredes y el suelo vienen en la parte trasera de seis camiones y son anclados al suelo y entre sí por un equipo de 20 personas que tarda cuatro días en articular la estructura. El segundo piso se introdujo cuando se necesitó más espacio para alojar a los VIP, personalidades que iban desde estrellas del rock hasta altos ejecutivos de la firma de Seúl.

Por suerte, volver a ‘empaquetar’ todo es mucho más rápido. Una vez termina el último parque de trabajo, la asistencia de M-Sport, por ejemplo, se desmantela en seis horas, ya que hay más gente aplicada a esta tarea. Cada paso está perfectamente planificado. Los chicos británicos acaban el domingo por la tarde; los de Hyundai, el lunes. El martes, todo regresa a la normalidad y el parking alberga de nuevo los automóviles de Alghero. Hasta el año que viene.

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