Cualquiera lo diría viendo la lista de inscritos el pasado viernes por la mañana y haciendo un pequeño esfuerzo a la hora de marcar las casillas de la quiniela para esta primera jornada liguera en el Campeonato de España de Rallyes de Asfalto. El Rallye Villa de Adeje ha sido fatídico para los equipos insulares; aspirantes a todo, con un ritmo de carrera brutal pero con la suerte de espaldas desde los pimeros compases de carrera. Ni Enrique Cruz, ni Yeray Lemes ni Armide Martín (que al menos logró terminar) pudieron demostrar sus dotes y conocimiento del terreno frente a los habituales del certamen nacional de rallyes, más alguna nueva incorporación que pormete dar guerra de la buena.

Los tres pudieron ganar, solo hacía falta que los planetas lograran una alineación perfecta, pero este fin de semana la mecánica y los despistes echaron por tierra sus ambiciones. Eso sí, lo de Armide es caso aparte; el colmo de la mala suerte para alguien que merecía mucho más, peleando con un coche rápido y espectacular pero que en zonas de potencia cede ante los Porsche. Que el Ferrrari diera en fallar a punto de entrar en el parque cerrado final, con el podium a la vista, no ha sido sino una amarga pesadilla de la que tiene que olvidarse cuanto antes y tratar de sacar lo verdaderamente positivo.

¿Y Luis Monzón? Lo dejamos aparte porque corría en el apartado autonómico, aunque siempre pica la curiosidad por ver en qué situación se encontraba comparándose con los equipos del Nacional; y claro, corriendo con especificaciones WRC, el chisme zurra de lo lindo… pero no pudo terminar.

pedroburgo

Pasando por encima de los debates sobre los Porsche (al final protagonistas de la carrera), lo cierto es que la primera cita de la temporada en el Nacional de Rallyes de Asfalto deja algunas reflexiones. Fuster se mantiene en su línea, ya sea con un GT3 o un R5, coche con el que incluso podría volver a competir esta temporada. Pedro Burgo vive una relación de amor-odio con su unidad 2010. Exigente en reglajes, no acertar con ellos supone llevarse muchos sustos y uno de ellos, un trompo, le retrasó algunos segundos el viernes.

Solo el sábado, con el punto cogido al coche -y ya mirándolo con otros ojos- el lucense echó carreras con su paisano y también Campeón Gallego de Rallyes, Ivan Ares. Antes del expediente X vivido por Armide Martín  (y cuando todos daban por hecho un podio Fuster, Martín, Burgo) Iván Ares maldecía su mala suerte al tener una avería en un catalizador que le hizo perder tirón en su Porsche y ceder el podio a los de Candelas…por un suspiro… mientras el resto agradecíamos que al menos hubiese disputa hasta el último tramo y así, con ello, los rallyes no se conviertan en aburridos monólogos.

ivanares

Vallejo, el bacquet, los frenos y un pinchazo formaron un tandem que dejaron a los vigentes Campeones de España fuera de las quinielas a las primeras de cambio y con el único objetivo de terminar y rascar algunos puntos. El bacquet, el suyo, el del Lobo de Meira, llegó caducado a Canarias -un despiste- y hubo que hacer trueque de última hora por otro cedido por la gente de Opel y que, obviamente, aunque cumplía su función, es como el sofá de casa… cada uno tiene el suyo y el resto le son ajenos y uno no termina de asentarse. Lo que paó a partir de aquí ya es historia conocida.

jonathanperez

Como véis, la copa Porsche hizo honor a la fama que le precedía y no dió opción a nadie. Por eso, poco más podían hacer Jonathan Pérez y su Evo X N+ en los tramos insulares que situarse a espaldas de los GT y al menos llevarse la Evo Cup, en la que Angel Paniceres ocupó la segunda posición, añadiendo a ese resultado la victoria en Gr.N y en el apartado Junior.

pelaez

Por último, en este repaso nos quedan los R2: esa categoría que este año parece estar cogiendo nuevos bríos y en la que Esteban Vallín, vigente Campeóntuvo que pelear contra la armada local (Iván Ménez fue un durísimo rival con su Citroën C2 mientras estuvo en carrera) antes de sumar su primer cero de la temporada por rotura de motor. Así que entre unos y otros, José Luís Peláez tiraba por el carril del medio y sumaba su primera victoria de 2015 con el 208 de Race Seven, mientras el joven Roberto Blach se hacía con el tercer puesto (tras otro local Adrián Chávez) cumpliendo a la perfección con el cometido que se ha marcado para su primera incursión en este certamen dentro del Rallyar R2 Team. Todo ello bajo a la atenta mirada de un Víctor Senra que por allí andaba, ¿quizás buscando otras monturas alternativas entre los R2?.

robertoblach

Así fue el Rallye Villa de Adeje… y vamos a por el siguiente

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