Sí, tras rallyes como el de Ferrol celebrado este fin de semana uno se reconforta pensando que todavía existe la posibilidad de pruebas entretenidas, en las que no menos de cinco vehículos están en disposición de luchar por la victoria. Rallyes en los que un puñado de segundos separa a los grandes equipos y donde cualquier despiste puede dar vuelta a la tortilla a una carrera históricamente difícil y propicia al tipo de desenlaces como el que vivimos ayer.

Bridado el Porsche y sufrido el primer tropiezo en el caso del Mitsubishi que ha venido dejando clara su supremacía hasta el momento, se abrió un abanico de posibilidades que mantuvo a la afición dividida y al mismo tiempo pegada a las pantallas de los móviles, viendo como el baile de segundos no decantaba la moneda para ninguno de los lados.

Podía haber ganado cualquiera pero lo ha hecho un Victor Senra que perseguía esta victoria desde hace varios años. Cinco abandonos consecutivos y a la sexta la suerte sonrió al piloto de Dumbría. Y de qué forma!. La salida de carretera de Jonathan Pérez en la parte final de los 30 km de Irixoa-Monfero-Vilarmaior fue una desgracia para el asturiano pero proverbial para el gallego, que estuvo parado más de tres minutos cambiando una rueda pinchada. Hubiera sido, una vez más, su defunción en esta prueba. Lógica la alegría contenida de Víctor en las declaraciones a la radio a su llegada al final de esta cronometrada. Ese tipo de trances se pasan mucho mejor sabiendo que el tramo lo han neutralizado.

Quizás en ese momento Senra sabía que la diosa fortuna, esta vez sí, iba a estar de su lado y que aunque un enrabietado Iván Ares le adelantara en la clasificación al paso por Monfero, Doroña era demasiado para un GT.

albertomonarriferrol

Pero ¡ojo!, porque entre pitos y flautas y con eso de la batalla R5 y GT (y con Cristian perdido en la clasificación en el que ya desde Córdoba se temía iba a ser su rallye hueso) Alberto Monarri a la chita callando a punto estuvo de dar la campanada. Siete segundos de diferencia al final de un rallye como el de Ferrol  es menos que nada. Quizás esa neutralización que tan bien le vino a Senra no fue tan buena para el madrileño, o sí… nunca se sabrá.

Sergio Vallejo, buen conocedor de esta prueba y donde muchas veces ha optado por la táctica más sabia de tirar la caña y esperar, en esta ocasión cambió por la de arriesgar y apostar al 1 o al 5. Salió el cuatro. Esperaba lluvia, montó blandas el sábado pero el agua apenas apareció… en el podio final.

La misma suerte que acompañó a Senra le faltó a los hermanos Burgo. A buen seguro que de no ser por los trompos la carrera hubiera sido suya, o al menos estarían en esa fratricida batalla final. Faltaron kilómetros de adaptación al coche, condicionó la salida de carretera sufrida en los tests… y merecen más carreras con este coche, por ellos y por un campeonato que, visto lo visto en Ferrol, coge algo de chispa… siempre que el Evo de Cristian no se marche de sus rivales a las primeras de cambio. Aquí llevaba ese camino hasta que sufrió el pinchazo. El coche es un buen aparato y el piloto es fino y apenas comete errores: el tándem es el ideal para cualquier marca.

ivanaresferrol

De Ares poco más que decir. Polémicas aparte sobre la brida de los GT y las prestaciones reales del vehículo con o sin ella, está claro que el tipo que va dentro tras el volante cuenta, y mucho. Iván ha vuelto a demostrar que su nivel de pilotaje está un punto por encima de la media. Tiene claro que quiere volver al Campeonato de España y luchar por el título; el caso es saber con qué. A los Porsche que posee el equipo Ares Racing ya les salen algunas novias. Que el noviazgo sea rápido, se casen pronto y que volvamos a tener al gallego animando el certamen.

47 Rallye de Ferrol: «I LOVE THIS GAME!»

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