Rallye de Portugal: su historia

| 18/05/2015
Sebastien Ogier, Rallye Portugal 2014.

Los rallyes y Portugal, Portugal y los rallyes. Nuestros vecinos aman esta disciplina deportiva, que comenzó a despegar realmente en el país en los años 60 y 70 del siglo pasado. En 1967, el Automóvil Club de Portugal llevó a cabo el TAP -como se conocía la prueba- por primera vez; era la predecesora de la cita actual. Seis años más tarde, formaba parte del recién creado Mundial de Rallyes.

En sus inicios, la prueba lusa llevaba a los pilotos por todo el país; desde Oporto a Lisboa, la gente salía a las calles para convertir cada tramo en una fiesta. Sólo hace falta recordar el famoso salto de Fafe, recuperado en esta edición del rallye, y sus miles de espectadores…

1978: un duelo épico

Esta cita ha sido el escenario de una de las batallas más emocionantes de toda la historia de los rallyes. En 1978, Ford inscribió cuatro Escort RS 1800; Fiat hizo lo mismo con tres 131 Abarth. Del lado del óvalo estaban Hannu Mikkola, Bjorn Waldegard, Jean-Pierre Nicolas y Ari Vatanen. En la escuadra italiana militaban Markku Alen, Sandro Munari y Walter Rohrl. A lo largo de cinco jornadas, el liderato cambió 12 veces entre estos hombres. Alen logró el primer puesto en el último tramo, mientras Mikkola tuvo problemas con sus neumáticos. Con sus cinco victorias aquí, Alen sigue siendo el piloto con más triunfos en Portugal, aunque Sebastien Ogier puede igualarlo el próximo fin de semana…

1980: la niebla de Arganil

Las leyendas se fabrican con este material: en 1980, Rohrl y Alen, ambos con Fiat, peleaban por el escalón más alto del podio en el último tramo. Se trataba de la especial de Arganil, con 42 kilómetros cubiertos por una espesa niebla. Rohrl esperaba estas condiciones. Había entrenado por la noche para esa prueba y había tomado notas muy detalladas. Además, confiaba en su memoria fotográfica. Todo ello le permitió firmar una actuación que todavía hoy es sobrenatural: sacó casi cinco minutos de ventaja a sus rivales.

1986: el accidente de Santos

Estamos ante uno de los capítulos más negros de la historia de este deporte. Durante el primer tramo de la prueba portuguesa de 1986, el local Joaquim Santos se salió de la carretera con su Ford RS200, hiriendo gravemente a tres espectadores. Al hilo de esta tragedia llegó la huelga de pilotos: debido a las insuficientes medidas que habían adoptado los organizadores para garantizar la seguridad del público, los participantes de todos los equipos oficiales se negaron a seguir tomando parte en el evento. Así, la cita continuó sólo con las escuadras privadas; Joaquim Moutinho (Renault 5 Turbo) fue declarado ganador.

1998: una diferencia de 2,1 segundos

Si hablamos de los finales más ajustados del WRC, hay que hablar del Rallye de Portugal de 1998. Los protagonistas fueron Carlos Sainz (Toyota) y Colin McRae (Subaru); el español perdió el triunfo por 2,1 segundos. Al inicio de la prueba, Sainz se había visto retrasado por fallos en los frenos de su coche, pero se lanzó a por sus rivales como sólo él sabe hacerlo -a pesar de los problemas de visibilidad que traía el polvo en suspensión-. Su ritmo era tan endiablado que casi todos dieron como segura su victoria. McRae, sin embargo, creía que su liderato estaba garantizado… hasta que una pequeña avería en el motor de su coche le hizo apretar el acelerador más de lo previsto: «Pensábamos que podríamos mantenernos por delante de Sainz, pero ha seguido presionando hasta el final. Cierto, hemos ganado, pero sólo porque hemos ido tan deprisa como lo permitían las circunstancias», declaró el escocés más tarde.

2001: lágrimas desde el cielo para la despedida

En 2001, el Rallye de Portugal se celebró por última vez al norte del país. El cielo se abrió. Todo era barro, niebla y lluvia. Cuatro tramos tuvieron que cancelarse porque era imposible pasar por ellos. Sólo 24 de los 94 participantes llegaron a la meta; un número así de abandonos no se veía desde el Rallye Safari de 1970. El vencedor en estas condiciones dantescas, oscuras, fue Tommi Makinen (Mitsubishi), por delante de Sainz (Ford).

2013: un sueño hecho realidad

Sebastien Ogier y Julien Ingrassia (VW Polo R WRC) fueron los ganadores de la cita en 2013, logrando su tercera victoria consecutiva. Jari-Matti Latvala y Miika Anttila, sus compañeros de escuadra, obtuvieron el tercer puesto; era el primer triunfo de equipo de la temporada. Sin embargo, no fue sencillo: los dos coches de la formación germana sufrieron problemas durante la última jornada de la prueba, provocando que el éxito, casi seguro, comenzara a escurrirse entre los dedos de Ogier. Por suerte, los mecánicos arreglaron los fallos rápidamente y los pilotos de VW subieron al podio.

2014: la octava victoria consecutiva

El año pasado, Ogier se hizo con la victoria en Portugal y logró además los tres puntos extra que otorga ganar el Power Stage. Peor suerte tuvo Latvala, quien sufrió una salida de pista el viernes y desestimó así cualquier opción al triunfo. Mikkelsen, por su parte, luchó contra su propio coche durante la primera jornada, pero le fue tomando el pulso y acabó en la cuarta plaza.

 

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