Por Diego Álvarez de Juan.

Pocos nombres han sido tan carismáticos en nuestros ralis como el de Vallejo. La naturalidad y humildad de Sergio y Diego les ha llevado a ser un equipo adorado en la cuneta. Los hermanos de Meira llevan mereciendo desde hace muchas temporadas el sabor de los títulos y de las victorias, algo que han conocido mucho más tarde que otros. Y casi en el ocaso de sus carreras ha llegado un éxito que les hace al fín, por derecho propio, pasar a la historia nacional de este deporte.

Pero esa luz del título se desdibuja por las muchas sombras que proyecta la estructura en la que han competido en los últimos tres años, el equipo Nupel. La actitud del equipo, que no de los Vallejo, ha hecho que muchos “vallejistas de cuna” hayan empezado a renegar ocasionalmente de la doctrina. El carisma de los hermanos de Meira parece inversamente proporcional a los recelos que levanta el gigante Nupel y es que, si analizamos la temporada, el equipo ha estado enfrascado en episodios poco dignos de un deporte de caballeros.

Iniciando el año como favoritos al título, la victoria de Canarias convirtió a los abandonos de Alicante y Santander por problemas mecánicos en anécdotas. Pero el periplo gallego del Nacional fue devastador y los nefastos incidentes del Rías Baixas dieron paso al bochorno de Ourense, cuando surgieron amenazas contra el campeonato al más puro estilo Corleone y graves descalificaciones públicas contra, entre otros y otras, Luis Moya. Para rematar, el “vividor y cenizo” (José Luis Otero,jefe de prensa del equipo Nupel, dixit) es contratado tres meses después como el mesías que va llevar al equipo Nupel al Mundial. A esto hay que sumarle la polémica asistencia ilegal (cambio de neumáticos del coche de Pons en una gasolinera) en el Rali de Tierra de Lanzarote (grabada en vídeo y que quedaría sin castigo para mantener vivo el campeonato), la sospechosa pérdida de rendimiento del Evo X des desde Ferrol, o la humillante decisión de saldar deudas pendientes en el último control horario del San Froilán.

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Así, la luz del título no parece alumbrar lo suficiente como para eliminar las sombras de un año en el que Nupel, directamente, ha ganado por incomparecencia de sus rivales (Ojeda y Hevia con programas mini reducidos, cada uno por sus propias circunstancias, y Fuster “corriendo” solamente en Alicante, Canarias y Córdoba). Hay quien podría elucubrar incluso que llegados a un punto, tal vez Xevi Pons no pudo correr para ganar en el asfalto nacional, como precio a pagar por su pasaporte mundialista.

Los estrategas del Team Nupel parecen contratados por el enemigo de una guerra que les viene grande y en una campaña tan esperpéntica que ni el propio Gila, al teléfono, habría firmado. Por suerte, la imagen de Sergio y Diego no ha salido dañada de todo ello.

Una luz y demasiadas sombras.

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