Como lo lees: la última etapa del Rallye de Gales estuvo a punto de ser cancelada en su totalidad debido al mal tiempo… y al descubrimiento de restos humanos cerca de la ruta, según autosport.com. Los vientos huracanados y la lluvia incesante habían sido una preocupación durante toda la semana, pero la mayor amenaza para la prueba fue el macabro hallazgo que realizó un espectador el sábado por la noche. Había situado una tienda de campaña cerca del tramo de Brenig y encontró… un esqueleto.

La Policía estableció un cordón de seguridad de 300 metros desde uno de los cruces de esta especial, que abría la etapa del domingo y era, además, el Power Stage. Los organizadores empezaron a trazar una ruta alternativa que reduciría los kilómetros del tramo, pero estaban preocupados, ya que podía ser declarado inaccesible en su totalidad. Eso habría obligado a suspender también el siguiente, Alwen, dejando sólo Great Orme… al que el público tenía vetado el acceso debido a los fuertes vientos.

El jefe de la cita, Ben Taylor, ha declarado a la web británica: «Estuvimos trabajando con la Policía desde el principio. Si nos hubieran dicho que toda la zona quedaba acordonada, no habríamos podido hacer nada. Nuestra siguiente preocupación fue que a la posible cancelación de Brenig tendría que seguir la de Alwen, sencillamente porque no había sitio para acoger a los espectadores. Eso nos dejaba con Great Orme, una especial que tuvimos que prohibir a los fans debido al vendaval. Perder la etapa completa fue una posibilidad muy real durante buena parte del sábado por la noche y el domingo por la mañana», explica.

Finalmente, gracias al esfuerzo de las fuerzas de seguridad, los organizadores y los empleados de Recursos Naturales de Gales, que retiraron los árboles caídos en los tramos, la jornada comenzó y siguió sin interrupciones. «No puedo decir lo suficiente sobre cómo ha trabajado todo el mundo para mantener el rallye en marcha», añade Taylor.

La semana que afrontaron los organizadores del Rallye de Gales

Fue de órdago. Aquí tienes el día a día de una prueba que estuvo muy cerca de suspender una etapa completa:

Domingo, 8 de noviembre

Los organizadores llegan a Deeside y comienzan a montar el parque de trabajo. La lluvia intensa no cesa e inunda parte de la zona.

Lunes, 9 de noviembre

Empiezan los trabajos en el bosque, con el emplazamiento de las señales y las cintas, pero los comisarios tienen que retirarse del área debido a los fuertes vientos. En el tramo de Sweet Lamb todo se dispuso, se derrumbó y volvió a colocarse en tres ocasiones.

Martes, 10 de noviembre

El vendaval continúa dificultando el montaje de las especiales, a lo que hay que añadir el inicio de los reconocimientos. De nuevo, los comisarios tienen que dejar la zona debido al riesgo de caída de árboles.

Miércoles, 11 de noviembre

La lluvia no cesa y hay una posibilidad muy real de inundación en los tramos. Los organizadores vigilan puntos clave de la ruta; algunos de ellos son críticos.

Jueves, 12 de noviembre

El sol brilla en el shakedown, lo que da un respiro y permite que la ceremonia de salida se celebre a tiempo.

Viernes, 13 de noviembre

Hay una relativa tranquilidad, con lluvias intermitentes durante el día. Sin embargo, los organizadores están preocupados por la cola de un huracán que atravesará la región durante el fin de semana.

Sábado, 14 de noviembre

La lluvia vuelve a las especiales y, con vientos esperados de 120 km/h, se considera seriamente cancelar los tramos nocturnos. Todo sigue adelante, pero a las 22 horas se recibe una llamada de la Policía, que se ha trasladado a Brenig para investigar lo que parecen restos humanos.

Domingo, 15 de noviembre

Sobre la 1 de la madrugada, el Rallye de Gales recibe luz verde para continuar con la ruta planeada. Media hora más tarde, empiezan a llegar informes de los daños causados por los árboles caídos en las especiales. Por si fuera poco, a las 4:45 de la mañana, Ben Taylor, jefe de la prueba, atiende una llamada que avisa de daños graves en el parque de trabajo. A las 7, cuando los primeros coches están en Great Orme, el tramo ha de ser cerrado al público debido a los vientos de fuerza 8 registrados en las zonas reservadas a los fans. Los espectadores también tienen prohibido el paso al parque de trabajo, que se abre de nuevo a las 11. Al fin, la ceremonia en el podio puede seguir adelante según lo planeado y acoge un homenaje a las víctimas de los ataques terroristas en París.

 

 

 

Un esqueleto, a punto de cancelar el Rallye de Gales

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