Sébastien Loeb: “No tengo ni idea de dónde estoy respecto a los otros pilotos”

El Rallye de México está a punto de empezar, y puede que sea uno de los que más expectación ha creado en los últimos años. No es para menos. El nueve veces Campeón del Mundo de WRC, Sébastien Loeb, vuelve a ponerse el casco en los tramos y teniendo en cuenta el nivel que hay ahora mismo en la competición, todos estamos deseando ver donde se encuentra.

Después de más de 500 km de test, Loeb se ha mostrado muy contento con el resultado y muy cómodo a bordo del Citroën C3 WRC.

“Este es un rally que siempre me ha encantado, así que tengo grandes esperanzas. Disfrutaré de estos tramos con el C3 WRC, que es un coche muy emocionante de pilotar. Además de eso, tengo algunas dudas, como todo el mundo, aunque espero seguir el ritmo más o menos. No tengo ni idea de dónde estoy respecto a los otros pilotos, así que estoy impaciente por empezar. Hay que tener en cuenta que esto sigue siendo el campeonato del mundo. Los demás pilotos se han quedado aquí los últimos años… En cualquier caso, estoy satisfecho con los test que hicimos. Cubrí unos 500 kilómetros en dos días. El C3 WRC me pareció bien equilibrado y sentí que había mejorado desde mi último test a final de 2017. He intentado mejorar mis opciones pasando algún tiempo con un DS3 WRC antes, para recuperar las sensaciones y reflejos, y viendo videos de a bordo de rallys anteriores. El 28% de la carrera será nueva para mí, en comparación con el 4% para los demás, pero eso es positivo, porque sigue siendo una de las pruebas que todavía conozco mejor. Sin embargo, mis recuerdos del 72% sobre el que he pilotado antes son de hace seis años, así que he trabajado un poco para no sentirme completamente desorientado. Espero que mi posición de salida del viernes (11º) me ayude a aclimatarme, porque con la normativa actual, hay que hacer un buen primer día, o sufrirás el resto del rally.”

Además a esta prueba se le añaden algunas complicaciones extra, como la altura y el clima. Con una altitud media de 2.200 metros – con el punto máximo a 2.737 metros por encima del nivel del mar – y temperaturas en torno a los veinticinco grados, México ofrece un reto como ningún otro rally, probando la fiabilidad de los coches al máximo. En estas condiciones, la falta de oxígeno requiere especial atención, no solamente para refrigerar el motor, sino también los componentes hidráulicos y los frenos, especialmente ajustando el tamaño de los radiadores utilizados. El otro efecto adverso es la pérdida de potencia, que los especialistas de motor intentan mitigar cada año mejorando el mapa motor durante las sesiones de test a gran altitud y en los bancos de pruebas. Eso ocurre porque en esta época del año las temperaturas es más probable que sean bajo cero que sobre los veinticinco grados en los lugares de test europeos situados a unos 2.000 metros por encima del nivel del mar.

Sébastien Loeb: “No tengo ni idea de dónde estoy respecto a los otros pilotos”

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