Rías Baixas: carreras en la ciudad, Iago Aspas, Abel Caballero… y vuelta a asentar los cimientos

Ya han pasado cuatro días desde que acabó el 53 Rallye Recalvi Rías Baixas y Víctor Senra descorchó el champán en frente a la playa de Samil, así que hoy no vamos a hablar de quiénes fueron los protagonistas de la carrera ni qué problemas tuvieron. Básicamente porque la mayoría ya estaréis al tanto de todo ello y los que no, seguramente sea porque dormís sin saberlo. En las líneas que veis debajo de la pantalla vais a poder leer de todo, menos una crónica.

En 1996, concretamente a finales de julio, tenía lugar la edición número 32 del Rallye Rías Bajas; nombre que recibía por aquel entonces. Aquella vez sería la última en mucho tiempo que el Campeonato Gallego visitaría la ciudad olívica y lejos de no afrontar grandes retos, la Escudería Rías Baixas, que ya presidía Fernando Mouriño, organizó dos pruebas dentro de una. Por un lado, la puntuable para el certamen autonómico y, por otra banda, estaría la inspección para el Campeonato de España, que contó con un tramo más. Cada una tuvo con dirección de carrera propia, comisarios… por lo que él despliegue a nivel organizativo fue importante.

Desde el año siguiente Vigo empezó a puntuar para el Nacional de Asfalto y el paso del tiempo hizo que fuera una de las carreras más asentadas y queridas por pilotos y aficionados. Pese a todo, la maldita crisis hizo que los organizadores tuvieran que cancelar la edición de 2016 por falta de apoyos económicos… Quizá debido a que habían visto como por factores externos tenían que parar, pronunciaron un hasta siempre pero, afortunadamente, fue un hasta pronto.

Hasta prontísimo. Gracias al apoyo de gente como la del Grupo Recalvi, la temporada pasada la prueba viguesa resucitó de las cenizas y volvió a puntuar para el certamen autonómico 22 años después. Y aunque todo parecía que iba a ser el no va más debido a los 150 inscritos o a la ceremonia de salida en plena Puerta del Sol, la realidad fue bien distinta. La suerte no estuvo ni con la organización ni con muchos participantes. Hubo varias neutralizaciones, muchos accidentes y los Víctor Senra, Iago Caamaño y Alberto Meira sufrieron problemas. Así las cosas, Manuel Fernández venció contra todo pronóstico.

Pero la edición 53 del Rallye Recalvi Rías Baixas nada tuvo que ver con la anterior. Ya desde el principio la historia cambió. Con un sol radiante y coincidiendo con la festividad del Día das Letras Galegas, la acción comenzó en la tarde del viernes con una doble pasada al mítico tramo de O Castro, cuya condición de recorrido urbano hizo que la afluencia de público -aficionados y no- fuera masiva. En la misma línea, el haber acercado la competición a la ciudad ayudó a que estuvieran presentes personajes públicos como Carlos Mouriño, presidente del RC Celta de Vigo; Iago Aspas, jugador del mismo equipo; o el ya conocidísimo Abel Caballero.

Después de este aperitivo, del que alguno seguro que salió con dolor de cuello al intentar ver lo máximo posible a unos participantes que salían cada treinta segundos, los coches durmieron en la orilla de la playa de Samil, lugar donde estuvieron ubicados los parques de asistencia. En un principio podía parecer algo lío que hubiera tres zonas de trabajo según el dorsal de cada competidor, pero ciertamente era fácil y rápido cambiar de una para otra, gracias, como no, a que todo estaba al mismo nivel y que durante el paseo tenías la oportunidad de ver cómo rompían las olas…

Y desde allí empezó el rallye el sábado a primera hora. Víctor Senra fue el primero en arrancar el motor, en este caso del Citroën C3 R5, para poner rumbo a un tramo mítico de esta prueba y que cada vez que forma parte del recorrido regala instantáneas brillantes al contemplar a vista de pájaro la propia Vigo. Hablamos de la especial del Monte Alba, esta edición apodado como Vigo-Alba-Nigrán, que en la primera pasada puso a prueba a los 150 participantes con un suelo muy húmedo y motivo de algún que otro susto.

Este fue el escenario de la primera cronometrada de las tres a triple pasada que formarían esta nueva edición del evento de la Escudería Rías Baixas. Esquema atípico en la comunidad gallega, visto pocas veces -a bote pronto nos viene a la cabeza un Comarca da Ulloa– y que parece que a partir de ahora va a ser lo normal. En cualquier caso, quizá exista aquí una solución bastante correcta a las jornada maratonianas que estábamos acostumbrados a ver. Además, aunque con algún aspecto susceptible de mejorar, en esta ocasión excepto Salceda, un poco más alejada del meollo, todo estaba muy cerca. En un radio de veinte kilómetros.

Respecto a lo vivido en las proximidades de las carreteras cabe destacar varios aspectos. En primer lugar, cuando uno llegaba a cualquier acceso de los tramos veía que el trabajo de la organización en materia de seguridad había sido mucho. Zonas tanto prohibidas como autorizadas bien delimitadas, o incluso en las proximidades del inicio de una cronometrada una zona de aparcamiento para no tener que lidiar con grandes caminatas si uno no quería ser fruto de una receta de la Guardia Civil de Tráfico. En segundo lugar, también hemos de decir que donde seguimos la prueba el comportamiento del público fue ejemplar, nadie intentó salirse con la suya y media hora antes del inicio prácticamente todos estábamos situados esperando…

Por último, más allá de minucias prácticamente imposibles de mejorar, algo que sí debería cambiar en el futuro: el parque cerrado y podio. Si al principio el acercamiento a la propia ciudad fue máximo, al final fue todo lo contrario. Al igual que la temporada anterior, Víctor Senra, ganador del rallye, o Ricardo Costa, vencedor de la Top Ten Pirelli A, celebraron el éxito en frente a la playa ya citada, prácticamente solo con la presencia de organizadores y mecánicos.

Dicho todo esto, el 53 Rallye Recalvi Rías Baixas ya forma parte de la historia. Ahora tendremos que esperar, como mínimo, un año para volver a escuchar en la costa de Pontevedra el sonido de los motores o las apuradas de frenada. Está claro que el que tuvo, retuvo y lo que nunca debió desaparecer ha vuelto muy en serio. Veremos qué pasa en el futuro. ¿Volverán Fernando Mouriño y demás personas a liarse la manta a la cabeza para intentar ser parte del Nacional de Asfalto? como cuando hicieron aquel rallye doble…

Rías Baixas: carreras en la ciudad, Iago Aspas, Abel Caballero… y vuelta a asentar los cimientos

About The Author
-