«Perdona, he tenido que salir un momento a hacer unos recados. Me retraso diez minutos a la cita». El mensaje lo confirma. Los títulos son el premio al buen trabajo realizado a lo largo de una temporada; el reconocimiento a un esfuerzo previo. Pero nada más. Al lunes siguiente toca trabajar, y el caso del alaricano (natural de AllarizOurense) Javier Pardo no es especial; al contrario, hay trabajo -y mucho- en la empresa familiar de transportes. Empresa que dirige su padre, Francisco Pardo. Para los más avispados, sí, ese piloto que hasta no hace mucho era uno de los habituales del Campeonato de España de Rallyes de Tierra con distintas generaciones del Subaru Impreza.

Reza el dicho que de tal palo tal astilla; que los hijos, además de los rasgos físicos, también heredan y aprenden estilos de comportamiento de sus progenitores. Pues en este caso tendríamos que hablar casi de una fotocopia… a falta de más tiempo de convivencia con ambos para observar alguna diferencia que marque la personalidad de cada uno. Pero a grandes rasgos vienen a ser esa misma persona discreta hasta el extremo, educada a más no poder, con la sonrisa en la boca y esa perenne sensación de hablar con tono pausado, como no queriendo disturbar a los demás.

javierpardo

Javier no ha vivido las olimpiadas de Barcelona, la Expo de Sevilla o cosas por el estilo… y entonces es cuando te empiezas a dar cuenta de su juventud. Es de la cosecha del 96 y a sus 20 años de edad ya puede decir que tiene un título en el Trofeo de España de dos ruedas motrices, dentro del Campeonato de Tierra. Aún hoy, días después de conseguido ese logro, Pardo no oculta su sorpresa por el título. Sostiene que era una temporada para aprender mucho y que de haber estado todos los pilotos que iniciaron el año en el certamen poco tendría que hacer. A mí me basta con ver la cámara onboard del último tramo del Rallye de Extremadura para tener claro que de regalado nada. Porque, de repente, ese chico casi apocado empuja a su Peugeot 208 R2 a una loca carrera en la que devora polvo por toneladas, siguiendo el frenético ritmo que le marca José Vieitez, su copiloto. Al final, con los paneles de llegada a la vista, grita un «¡dios!, ¡vamos, vamos, VAMOS!» en el que descarga toda la tensión vivida.

Ha sido una lucha acelerada contra sí mismo, contra los relativamente pocos kilómetros de tramo a sus espaldas; una carrera contrarreloj para aprender y cometer los menos errores posibles frente a un Manuel Mora del que poco hay que decir y al que tuvo que superar sí o sí para hacerse con el triunfo.

Navarra fue una de las citas clave. Ese momento en el que logra su primera victoria parcial y empieza a encarrilar una temporada en la que lo importante era terminar, completar carreras y evitar en lo posible errores y averías. «Paso a paso vas tomando ventaja y en un momento te encuentras con que puedes lograr el título. Todavía hoy sigo sorprendido; la verdad es que no me lo esperaba», sostiene el gallego casi pidiendo perdón por lo conseguido.

A su lado, el progenitor. Francisco no se pierde una meta de tramo ni un parque de trabajo. Es como esa sombra discreta que está ahí para lo que haga falta…¡cuánto tendrían que tomar nota más de un padre de esos que acompañan a sus hijos en sus actividades deportivas!. Los de Francisco a Javier fueron y son consejos vitales de alguien con experiencia en esta superficie.

«Ya me ha quitado el sitio», asegura entre risas el padre cuando le preguntas por su regreso a las carreras. Poco a poco la jubilación va a ser forzosa -aunque no definitiva- pero a quién no le gustaría estar en su situación, apoyando a un hijo que a las primeras de cambio le devuelve con títulos el esfuerzo puesto en él. Y no es moco de pavo, porque encuadrado dentro del Rallycar R2 Team Javier lleva una temporada de lo más intensa, tanto en tierra como en asfalto. Aquí, sobre el alquitrán, queda mucho por pulir, y no lo decimos nosotros. «Tengo algunas manías arrastradas de la tierra y hay que pulirlas», se sincera el joven piloto gallego. «Abuso del pie izquierdo, agoto los frenos y termino perdiendo en la parte final del tramo lo que pudiese haber ganado en la parte inicial».

javierpardo

Con todo, desde luego su situación sería el sueño de muchos pilotos de su edad. Un buen número de rallyes nacionales, autonómicos e incluso internacionales, como Madeira. Un gran bagaje para alguien que vivió las carreras desde pequeño, que empezó a competir sin tener todavía el carné de conducir y que tiene claro el esfuerzo que están realizando en su formación, devolviéndolo con más esfuerzo por su parte y tratando de no defraudar a nadie.

Para 2017 se esperan pasos adelante en su programa deportivo

(Pardo´s es un letrero que luce bien grande en la discreta oficina de la empresa de transportes familiar)

Pardo´s: De tal palo, tal astilla…

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