Le habían pedido que fuera cauteloso, que mostrara prudencia en los tramos, habida cuenta de sus tres salidas de pista en las tres pruebas anteriores. Sabía que su carrera deportiva estaba en entredicho, que tenía que llevar como fuera su Citroën DS3 WRC sano y salvo a la meta del Rallye de Argentina. «Lo único que quería era terminar y conseguir puntos», ha declarado a autosport.com. Así que imagina la alegría de Kris Meeke cuando se vio en el primer escalón del podio.

«Creía que estaría en la quinta o sexta plaza, planeaba no meterme en problemas y llegar sin incidentes al final del rallye. ¡Ganar era algo que ni siquiera me había planteado! No he sido capaz de alcanzar la línea de meta en las pruebas anteriores y para el campeonato de Marcas eso es algo tan importante…», comenta.

Efectivamente, el británico no había empezado muy bien este año. De hecho, utilizó el parón de seis semanas entre los rallyes de México y Argentina para analizar qué había ido mal en los eventos previos. Sabía que algo tenía que cambiar… y encontró la forma: «La confianza en mi conducción estaba intacta, pero algo me impedía ganar un rallye. Tenía que hacer algo en 2015, ya que con más de un año de experiencia en la máxima categoría de la especialidad, y con todo el trabajo y el esfuerzo… Estaba poniéndome mucha presión. Pero el período de descanso me vino muy bien. Aclaré mis ideas y llegué a Sudamérica con una hoja en blanco; debíamos hacer notas nuevas para toda la prueba… Y funcionó», explica.

Meeke dedicó su triunfo a Colin McRae, pero no se olvidó de Citroën: «Para mí, estas pistas son las más duras a las que me he enfrentado… y el coche no mostró ningún problema. Tenemos un vehículo muy resistente y eso es gracias al equipo y a su experiencia. Son capaces de ver qué es lo que puede ir mal y mientras me dirijo a cada tramo me recuerdan qué puede pasar. Es impagable tener gente como ésta a mi alrededor y respaldándome», ha afirmado.

 

Meeke ni siquiera esperaba un podio en el Rallye de Argentina

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