¿Sabías que el Rallye de Finlandia tiene su origen en el de Montecarlo? Como las plazas para los pilotos fineses en la prueba monegasca estaban limitadas y había muchas solicitudes, allá por 1950 se ideó un proceso de selección que determinaría qué equipos participarían en “la madre de todos los rallyes”. Al principio, la cita se celebraba en Hanko, al sur de Finlandia, pero en 1951 se trasladó a Jyvaskyla. El nombre del evento se modificó con el tiempo: del “Gran Premio de Jyvaskyla” se pasó a “el rallye de los Mil Lagos”, para finalmente adoptar la denominación “Rallye de Finlandia”. Lo que no ha cambiado es el aura mítica que rodea esta prueba y el desafío único de sus velocísimos tramos.

1965: los Mini y los entrenamientos

A mediados de los 60, el Mini Cooper S estableció nuevas reglas del juego en los rallyes. No sólo triunfó en el complicado Montecarlo; también logró victorias en el Mil Lagos: de 1965 a 1967, Timo Makinen consiguió un ‘hat-trick’ en Finlandia.

1965 también será recordado en la historia de esta prueba por otra razón: por primera vez, los organizadores revelaron la ruta antes de que se disputase la cita, dando a los pilotos la oportunidad de entrenar en las especiales… y facilitando a los aficionados estar allí para seguir las evoluciones de sus favoritos.

1977: ¿Quién es Kyosti?

En la lista de inscritos del rallye de 1977 había nombres como Markku Alen, Pentti Airikkala, Stig Blomqvist, Ari Vatanen, Simo Lampinen, Timo Makinen, Hanu Mikkola, Bjorn Waldegard… La élite de los escandinavos estaba presente en Jyvaskyla. Sin embargo, el ganador fue Kyosti Hamalainen, a quien pocos conocían más allá de la frontera finlandesa. Hamalainen se aprovechó de los abandonos de sus rivales y subió al primer escalón del podio; en su receta para el éxito también estaba haber realizado pasadas y más pasadas por los tramos durante los meses anteriores (el reglamento lo permitía): conocía cada curva casi de memoria.

1984: el león enseña sus dientes

Tres años antes de esta fecha, Audi había revolucionado esta disciplina con su tracción total, haciéndose con los títulos de Pilotos y Constructores gracias a esta tecnología. En principio, se trataba de un coche “de calle” mejorado, pero en 1984 los franceses llevaron las cosas al siguiente nivel con el Peugeot 205 T16, un purasangre con turbo, motor central y muy ligero que apenas se parecía al modelo original. Ari Vatanen fue el encargado de conducirlo a su primera victoria, lograda en Finlandia, y lo guió a la era de los Grupo B.

1990: el Matador conquista Finlandia

Tuvieron que pasar 40 años antes de que un piloto no escandinavo llegara a lo más alto del podio en este rallye: Carlos Sainz experimentó esta sensación en 1990 con el Toyota Celica GT-Four, a pesar de la lesión que tenía en su pie derecho: salía del coche cojeando. Este triunfo y los fallos simultáneos de Juha Kankkunen y Didier Auriol (con Lancia entonces) trajeron un cambio de tendencia en la lucha por el título Mundial, que finalmente fue para Sainz.

2003: Markko Martin, el salto más largo

El término “finlandeses voladores” se acuñó a finales de los años 60 y enseguida se convirtió en parte de la jerga de los rallyes. Sin embargo, el piloto que más ha “planeado” en los tramos fineses ha sido el estonio Markko Martin, en 2003. No sólo ganó la prueba; también estableció un nuevo récord en Ouninpohja. Su Ford Focus WRC voló durante 57 metros y se elevó casi dos sobre el suelo.

2013: un nuevo récord

El año pasado, la victoria de Sebastien Ogier (VW Polo R WRC) trajo consigo un nuevo récord: el francés fue el más rápido en Ouninpohja, con un tiempo de 15’08”9.

Los mejores momentos del Rallye de Finlandia: de 1965 a 2013

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