Las copas ya no son lo que eran

18/03/2017
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El Rallye Sierra Morena está aquí; con él, se ponen en marcha dos de las copas monomarca que existen en nuestro país: las que se disputan con los Dacia y con los Suzuki. Y me gustaría llamar la atención sobre el curioso cambio de denominación que ha sufrido este tipo de certámenes.

Efectivamente, los más espabilados ya os habréis dado cuenta de que hace tiempo que se llama ‘copas monomarca’ a lo que antes eran las ‘copas de promoción’. Lógico. Dicha promoción es prácticamente inexistente, así que es normal que se modifique el nombre para no confundir ni a los interesados, ni a los aficionados. Suzuki y Dacia ya llegaron a este escenario con las ‘vacas flacas’, así que bastante se agradece su esfuerzo, ojo. Es una suerte que iniciativas como las suyas aporten inscritos a las listas.

Pero veamos las sutiles (o no tanto) diferencias que ha traído esto. Cuando antes te embarcabas en uno de estos certámenes, en los que todos participaban con el mismo coche (de origen; después cada uno invertía lo que podía para mejorarlo, dentro de un reglamento que primaba la igualdad), sabías que, de ganarlo, el año siguiente tendrías un vehículo superior. Era la forma de ir escalando puestos e intentar llegar a lo más alto en una disciplina en la que subir sin dinero, sólo con tu talento, es muy, muy complicado.

Ahora, la situación se ha agravado de tal forma que, al enrolarte en una copa monomarca, lo mejor a lo que puedes aspirar es… a seguir en ella el año siguiente. Quizá con un coche algo más ‘apañado’, pero eso es todo. Jugártela en los tramos no te va a servir para pasar a una categoría superior en la próxima temporada… A menos que, junto a tu victoria, acredites una cuenta corriente más que saneada.

No debería ser así. Estos certámenes ya no son trampolines, son piscinas. Y nadie parece tener en cuenta que, mientras no haya más alicientes, ninguno de los pilotos brillantes que hay aquí podrá nadar en el mar.

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