Sebastien Ogier está contento: no sólo ha logrado su tercera victoria en el Rallye de Suecia y la 34 en sus 99 pruebas del Mundial, sino que además ha salido triunfador de uno de los duelos más duros de su carrera, al verse obligado a defender con uñas y dientes su ventaja de los continuos ataques de Hayden Paddon, explica wrc.com.

El galo lideró la cita de principio a fin, pero Paddon le sometió a un marcaje continuo… E incluso aumentó la presión durante la mañana del sábado, cuando estuvo a menos de 10 segundos de Ogier. El piloto de Volkswagen abrió pista en el 90% del itinerario y barrió unos 10 cm de nieve fresca durante la segunda etapa, dejando los caminos despejados para sus rivales. El neozelandés, por supuesto, se aprovechó de ello.

«Tuve que luchar más que nunca para tratar de mantenerme al frente. Obviamente, fue difícil ser el primero ante la nieve fresca, especialmente en el tramo de Vargasen. Mi estrategia fue ir a por todas; arriesgué y no me arrepiento de lo que pasó. Admito que este fin de semana he tenido un poco de suerte; creo que a menudo se necesita algo de suerte, de todos modos, si quieres ganar, pero no voy a correr todos los fines de semana como éste», explica.

No hace falta que lo jure: la mejor muestra de esos riesgos que tomó fue una espectacular «librada» en sexta, a 185 km/h, presisamente en la segunda pasada por Vargasen. «¡Estaba rezando!», ha confesado a la web oficial del certamen. «Hice todo lo que pude para salvarlo, pero también necesité la ayuda de un banco de nieve. Era una curva casi a fondo, pero no del todo: cuando el coche voló, se cruzó completamente. Fue un gran susto», añade.

Si no te lo crees, aquí lo tienes, en vídeo…

 

 

Rallye de Suecia: el momento que hizo rezar a Ogier

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