Javier Bouza: el mismo jefe dentro y fuera de los rallyes

Todo empezó en 2015, cuando el ferrolano aún corría en el Campeonato Gallego de Rallyes con un Peugeot 206 que él mismo preparaba y reparaba en el garaje de casa. Aquel año, Jose Ramos, mandamás de TRS Racing Team y gerente de Renault Talleres Ramos, empezó a acompañarlo en las carreras. “Yo siempre corrí en circuitos, en karting como piloto oficial de una marca y luego en la Fórmula Renault”, cuenta. El haberlo hecho siempre de manera muy profesionalizada, y haber llegado a estar en una mesa negociando un programa a nivel europeo, llevó a Ramos a decirle que había que dar un paso más y salir al Campeonato de España.

El mecánico del concesionario de San Mateo, muy cerca de Narón, tomó nota. “Un día me dijo que había alquilado un Dacia Sandero y que iba a salir en el Rallye de Ferrol. Yo le dije que estupendo y ya me puse a trabajar. Hablé con algún amigo, busqué algún patrocinador para que pudiera hacer lo que faltaba de temporada… Hizo casi todos los rallyes con resultados muy buenos y ya digo, fuimos organizando y cubriendo hasta Madrid”, recuerda Jose de aquellas primeras aventuras como team manager. Tenía ambición y quería más. De hecho, cuando acabó el año, y ya había visto de cerca cómo funcionaba el campeonato, comentó que le parecía que lo ideal era empezar de cero como equipo, y tener un coche en propiedad. “Aquí, en el equipo, somos muy exigentes con la puesta a punto de los coches. Así que lo mejor era comprarlo”, especifica.

Tenía un camión en el que transportaba un Renault Clio Cup con el que rodaba de vez en cuando a modo de hobby. “Adaptamos ese camión para la primera temporada, después compramos un Sandero y lo montamos íntegramente a nuestro gusto… Arrancamos 2016 con mucho trabajo, todo era novedoso para nosotros pero bien, al final bien, fuimos Campeones de la Copa Dacia, que era nuestro objetivo, intentar ganar”, dice.

“Una vez conseguimos cerrar todos los apoyos necesarios para correr con el Clio R3T, decidimos alquilar el Sandero que nos quedaba ahí… Como ya lo habíamos alquilado en 2016 en el Rallye de Madrid empezó ahí la cosa a funcionar. A partir de ahí me ofrecieron otro Dacia que lo gestionamos nosotros, después compré yo otro y bueno… Mucho trabajo para, eso sí, intentar hacer las cosas lo mejor posible y que la gente estuviera contenta”, declara. En la segunda mitad de calendario, hecha una valoración de cómo iba todo, apostaron fuerte. “La gente preguntaba para alquilar un R2, para hacer la Copa Suzuki… Entonces bueno, decidí rehacer un poco el tema y ya invertimos y compramos otros coches. También cambiamos el camión…”.

Ahora las naves del concesionario Renault son también las instalaciones de TRS (hoy en día empresa independiente) pero antes de que acabe el año esperan disponer de un nuevo lugar para trabajar en los coches de carreras. El motivo no es otro que la falta de espacio para combinar ambas cosas. En total seis son las monturas que tienen en propiedad, desde un Renault Clio N3 hasta el ya citado R3T, pasando, por ejemplo, por un Peugeot 208 R2.

La valoración de lo que va de temporada es buena. “Estoy contento. Todo está yendo muy bien. Nosotros llevábamos dos años peleando por ganar la Dacia pero este año sabíamos que no iba a ser así. Tanto Ruth como Eugenio eran novatos y era imposible que estuvieran al nivel de la gente de arriba pero estamos muy contentos con la progresión que están teniendo, lo que están trabajando… En la Beca U25 de la Copa Suzuki Swift estamos también contentos con Sergio Cuesta. Va de segundo y muy contentos porque estamos ahí con prácticamente cero abandonos… Y a Chema Reyes (que está en la Beca R2 y Peugeot Rally Cup Ibérica) aunque últimamente no le han acompañado los resultados sabemos que en cuanto le salgan bien las cosas va a estar arriba”, confirma Jose.

Después de que Ramos había hablado con rallyes.net de todos los pilotos, así le gusta llamarlos y no clientes, apareció por la oficina el propio Javier Bouza, que estaba con otro mecánico consultando en un esquema qué piezas había que pedir para una reparación. “La Copa Clio está un poco descafeinada este año entonces nosotros lo que pretendemos es pelear con los coches 2RM y a pesar de que nos tocaron rallyes más propicios para los Peugeot… en Ourense ganó”, comenta ya por último, cediéndole la palabra al piloto de la casa. “Es una pena que no haya ningún Clio más. Estamos trabajando más que el año pasado pero no podemos compararnos con los otros coches porque no son iguales. No hay mucha vara de medir”, lamenta Bouza.

Queda todavía medio Nacional de Asfalto y Javier, con Ramos como mentor e Iván Bouza (vecino pero sin parentesco ninguno) en el asiento derecho, intentará ganar las 2 Ruedas Motrices frente al Abarth 124 de Alberto Monarri, cosa que no será, para nada, fácil. Salvo catástrofe, lo que sí ganará es la Categoría R3 y, por supuesto, la Clio R3T Iberia.

Aún así, pensar en más parece imposible. “2RM es mi sitio. Yo, como muchos otros, no tengo dinero para correr con algo superior. Ya estar corriendo en un R3 como estoy haciendo… El año pasado tuve alguna salida de pista pequeña y eso te merma. Cualquier cosa es mucho dinero, no es como el Dacia, que me daba igual todo. Soy un mileurista, adónde voy a ir. Tengo los pies en la tierra”, reflexiona. “No sabemos nada del premio de Renault. Dependemos mucho de lo que hagan. Toca esperar”.

“Para mí correr en el Clio es un sueño. Es un coche que vale mucho dinero. Además le tengo mucho cariño porque lo monté todo yo. Todos los días antes de entrar a trabajar venía un par de horas y al salir por la noche hacía lo mismo. Lo monté yo sólo, con algún ayudante puntual, en casa del que es mi jefe dentro y fuera de los rallyes”, concluye.

Javier Bouza: el mismo jefe dentro y fuera de los rallyes

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