Campeón de pilotos en el WEC 2016, junto con sus compañeros del equipo Porsche Neel Jani y Marc Lieb. Ganador de la última edición de las 24 horas de Le Mans (con los mismos coequipiers) en uno de los finales más rocambolescos que se recuerdan. Ganador de la Subida al Pikes Peak en 2016; segunda victoria conseguida en esta prueba (tras la de 2014) y en un momento muy especial como la conmemoración de los 100 años de existencia de una carrera en cuesta tan peculiar.

Tremendo currículum en un solo año daría para tomarse las vacaciones de Navidad con toda la calma del mundo, disfrutar de la familia al calor de la lumbre y con un jersey de lana gorda mientras ves nevar por la ventana de tu chalet de madera en los Alpes… pues nada más lejos de la realidad. Romain Dumas defiende una filosofía de vida (que su palmarés y posibles se lo permiten, es cierto) con una actividad insaciable y que ahora mismo le tiene ocupado en su tercera participación en el Rallye Dakar.

 

Tras dos tentativas, la última con el Peugeot 2008 DKR+, en esta ocasión ha tenido la oportunidad ser un escudero de lujo en el equipo Peugeot con uno de los nuevos 3008 DKR. No es Loeb ni Després ni mucho menos Peterhansel; sus objetivos son bien distintos: aprender de esta disciplina y arribar a la meta en Buenos Aires, cosa que no pudo conseguir el pasado año por una avería mecánica. Y ojo, porque viendo como se las gasta en otras disciplinas está claro que no tardará mucho en anotarse un tanto en los raids. De momento va décimo de la general, a más de dos horas de Peterhansel, y entre sus funciones ha estado la de remolcar hasta el vivac al Peugeot de Carlos Sainz y Lucas Cruz, cuando el equipo español sufrió el fatídico vuelco que les ha obligado a abandonar.

 

Todavía queda mucho Dakar por delante y todo puede cambiar; más cuando los equipos tienen prácticamente dos días para poner las máquinas a punto antes de la semana definitiva de carrera. Pero lo que está claro es que la mayor parte de los participantes terminarán, cogerán el avión de vuelta a casa y desconectarán unos días hasta recuperar el resuello. Romain no. El polifacético piloto francés tendrá el tiempo justo para ducharse, afeitarse y ponerse de nuevo el mono de carreras antes de afrontar una nueva y atractiva edición del Rallye Monte Carlo. Lo hará con su Porsche 997  GT3 (con qué si no, es su marca), siendo el único estandarte del constructor germano en un campeonato FIA GT que sigue renqueando. Encima ahora tendrá que vérselas con los nuevos Abarth 124 Rally y un François Delecour dispuesto a darlo todo… como siempre.

Por cierto, a Mónaco llegará con los deberes hechos, pues estuvo de tests con su GT a finales del pasado mes de diciembre, días antes de viajar a Sudamérica. No ha descansado ni en navidades.

Sea lo que sea lo que consiga, desde luego que Romain Dumas empieza a merecerse un buen monumento… al menos en su localidad natal.

Dumas: un «mochilero» de muchos quilates

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