De Arteixo al Mundial Júnior y por el medio repartiendo colchones

Después de prácticamente toda mi vida durmiendo en el mismo colchón de lunes a viernes durante el curso escolar en el piso familiar de A Coruña, en la recta final de 2018 el visco látex, muelles y demás componentes estaban heridos de guerra. Así que una mañana del pasado noviembre la dediqué a buscar un sustituto para el descanso. Aunque las grandes superficies anunciaban a bombo de platillo ofertas más que suculentas… he de decir que yo encontré en el comercio local la vía más asequible calidad – precio. Visité Marineda City pero viendo que de los anuncios a la realidad había un buen trecho, de camino a la zona de Cuatro Caminos acabé de casualidad en Sweet Home. Y allí escogí en pocos minutos un colchón y una almohada… que vinieron acompañados de un nórdico cortesía de la tienda. 

Quince días más tarde llamaron al móvil de mi madre para entregar el colchón. Ella fue la que atendió a los dos repartidores hasta que, habiendo visto una habitación llena de coches a escala 1:43 y decenas de posters, pasó lo que pasó…

  • Aquí hay un aficionado a los rallyes…
  • Sí, uno de los de verdad. 
  • Yo corro. Soy copiloto.
  • ¡¿Ah si!? ¿Con quién?
  • Voy con Jan Solans.
  • ¡Ah! El chaval rubio, el hermano de Nil, ¿no?
  • Sí.
  • Espera que lo voy a avisar… 

Me vino a despertar al sofá donde me había quedado sopa y me comentó que había venido un chaval que corría. Me dijo que me levantara a ver si lo conocía. Iba sin gafas y tuve que llegar hasta delante de él pero cuando a punto estaba de decir él quien era, ya solté: “Es Mauro Barreiro”. Conversación exprés y hasta el pasado 11 de agosto de 2019; día en el que quedamos en una cervecería de la ciudad herculina para poder compartir esta anécdota con las líneas que continúan…

Si pensamos que el primer contacto de Mauro con las carreras fue a través del autocross por aquello de nacer en Arteixo, no nos equivocamos. “Nací a un kilómetro de donde está el circuito y siempre iba… Después con el grupo de amigos, incluso todavía no teníamos carné, e íbamos en moto al Rallye de A Coruña. Veíamos los tramos míticos de Soandres, Monte Xalo… y también los entrenamientos, que en aquella época estaban permitidos”, empieza comentando respecto a cómo nació en él una afición que ya estaba presente en la familia. “Mi padre siempre fue muy aficionado y de soltero iba al Rallye de Portugal… Además tenía muchas amistades que competían aunque él nunca llegó a hacerlo”.

“Desde el principio quería ser copiloto, fui a varios cursos y participé en varias selecciones con Diego Vallejo y Moncho López, que eran un poco mis referentes en aquella época, pero la verdad es que no salí ganador”, dice. Así las cosas, replanteó la situación y, a medias con un amigo, compró un coche y decidió olvidar la libreta y el lápiz, en favor del volante y los pedales. Y de esta manera empezó un camino en el mundo del pilotaje que le llevó a ser el vencedor de la Copa Driver -apartado junior- en el Campeonato Gallego de Rallyes 2006 y que, posteriormente, le regaló algún resultado interesante al volante de un Citroën Saxo VTS. “Al mismo tiempo siempre intenté ofrecerme a muchos pilotos que eran amigos y que conocía pero claro, algunos me tomaban a broma porque ya estaba corriendo, y otros al no tener experiencia no me llevaban”, cuenta.

En 2009, a través de un conocido, fue de copiloto con Javier Andrade, un vigués que había competido en circuitos. “Me dio la oportunidad y le estaré eternamente agradecido porque ya digo, fue lo que más me costó, que alguien me diera la oportunidad”, se sincera. “Después volvió a pasar un poco lo mismo. Para seguir creciendo como copiloto la gente exige mucha experiencia y todos los pasos me costó darlos por este motivo. Un piloto, después de todo el esfuerzo que hace por correr y todo, le gusta llevar a alguien que tenga experiencia”, analiza. Pero como todo es cuestión de tiempo, en 2014 dio el salto al Campeonato de España de Rallyes de Asfalto y disputó la Copa Suzuki Swift a la derecha de José Pazó

Y siguiendo una línea cronológica de los hechos, tenemos que volver al principio, al autocross. “Tenía un coche con un amigo y nos alternábamos. Una carrera la corría él; la otra yo. En esta ocasión él estaba corriendo y yo haciendo la asistencia. La familia Solans tenía el box a nuestro lado y venían a ver cómo era lo del autrocross. No traían casi ni herramienta ni medios. Entonces, lo típico. Si necesitas un gato, cógelo. Si necesitas una llave, cógela ahí. Marchábamos a ver las mangas y les decíamos que cogieran lo que les hiciera falta…”, confiesa. “Nos despedimos, el padre me dio las gracias y me pidió el número de teléfono porque igual decidían venir a la carrera de Arteixo del Campeonato de España, que era muy próxima en fechas. Vinieron, pero tomaron la decisión muy tarde. Ya estaban todos los hoteles ocupados y me llamaron para que les buscara hoteles pero no había. Ya se quedaron a dormir en mi casa y ahí sí que ya llevaron más herramientas nuestras, nuestra carpa…”, añade. Y casualidades de la vida: “Nosotros ya teníamos unas vacaciones contratadas en Barcelona, en la costa, y ellos tienen una casa allí. Nos vimos allá y después en septiembre Jan se jugaba ser Campeón de España Junior de Kartcross y coincidía con un rallye de Nil, así que el padre me llamó para ver si podía ir yo…”. 

Al año siguiente, todavía siendo Jan menor de edad, el mayor de los Solans telefoneó a Barreiro para proponerle tomar la salida en el Rallye Concello de Curtis -actual Terra da Auga– del Nacional de Tierra. “Como no tenía carné, me animó a correr tanto él como mi propia familia y el padre lo único que me dijo fue que no le dejara conducir. Tenía un poco de miedo de que lo dejara conducir en algunos tramos. Vino él de copiloto conmigo, en un Citroën Saxo, y nada. Ya siguió la amistad y cuando empezó como piloto decidieron que yo era la persona adecuada para ir con él y… me dieron la oportunidad”, explica.

“Empezamos con el Mitsubishi Evo X de Repsol. La verdad es que ya empezamos con un coche de nivel. Conseguimos ser Campeones de España de Grupo N, que era el objetivo que nos habían puesto”, declara. Aunque aquel proyecto lejos estaba de ser, por ejemplo, un certamen monomarca en los que la igualdad y la competitividad es máxima, les sirvió para conocer los rallyes del Nacional de Asfalto. “Ya en 2017 disputamos la Beca Junior R2 pero tuvimos mala suerte. Quedamos sin frenos en Cervera, nos rompió el motor en La Nucía… El primer año no pudo ser”, explica cabizbajo. Pero con más experiencia y, al mismo tiempo, con otros rivales, el año pasado nadie fue capaz de ponerlos en apuros en la fórmula de promoción de la RFEDA y marcaron la diferencia en todos los sentidos. 

Aunque el premio que estaba previsto era disputar el Campeonato de Europa, el esfuerzo hecho por parte del ente federativo así como la aportación de patrocinadores personales, ha propiciado que ahora estén participando en el Mundial Júnior organizado por M-Sport con los modernos Ford Fiesta R2T. “La decisión final fue muy encima de la fecha y ya casi no había tiempo para prepararse ni nada. Sobre todo no había presupuesto porque llevas un seguro de 15.000 euros por prueba pero no sabes los destrozos que vas a hacer hasta mitad o final de temporada, cuando ya vas cuadrando los números. Entonces, por mucho que quisimos todas las partes implicadas, las ofertas eran muy caras y no pudimos practicar nada…”, expone.

Sea como fuere, ya han tenido lugar cuatro de las cinco carreras que puntúan para la categoría júnior y, contra todo pronóstico, subieron a lo más alto del podio en el Rallye de Cerdeña y solo en una ocasión han quedado fuera del podio. De esta manera, llegarán el próximo mes de octubre a Gales con opciones de entonar el alirón; y para ello los números no son muy descabellados. Sin ir más lejos, si tenemos en cuenta los puntos netos, Jan y Mauro están actualmente en la primera posición de la clasificación, ahí es nada.

Para llegar en buena forma a semejante reto, intentarán hacer en las próximas semanas alguna carrera nacional en el país británico. Seguirán así descubriendo mundo; un mundo que cada día está más de cara para dos personas que no sería de extrañar que el próximo año estén sentadas en un R5… 

De Arteixo al Mundial Júnior y por el medio repartiendo colchones

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