Antón P. Fojón: “Me estaba gastando todo mi sueldo en los rallyes y no tenía un duro para ir a tomar algo”

Atrás queda aquel 6 de junio de 2015 en el que el de Lugo empezó una nueva etapa y lo hizo a la izquierda de Davizín F. Maceda, que debutó en aquel Rallye Cidade de Narón. En números, desde entonces han pasado cuatro temporadas y la suma se va a 24 rallyes, con 23 participaciones en copas monomarca. El resumen no es otro que 16 podios, 11 de ellos en lo más alto y tres títulos

Después de varios años disputando alguna que otra prueba suelta en distintos campeonatos autonómicos, Antón P. Fojón resultó ganador de Objetivo Montecarlo en los últimos meses del año 2012. Echando la vista atrás, aunque sí admite que aquello fue un punto de inflexión, está decepcionado. “Creímos a priori que nos iba a abrir muchas puertas pero eso tampoco fue así. Haber ganado una selección a nivel nacional con 250 personas y sin límite de nivel porque podía participar un Campeón de España o quien quisiera… pensábamos que nos abriría alguna puerta. Pero acabamos el Rallye de Montecarlo y vimos que todo seguía igual”, reconoce.

Así que, con un año de por medio en el que estuvo muy poco activo, en 2015 apostó por hacer la Copa Stark Box en el Campeonato Gallego de Rallyes. “La elección de correr con un Marbella fue porque era una idea novedosa y todos los pilotos iban a estar en igualdad de condiciones”, dice. Para ello tuvo que buscar un nuevo compañero de aventuras. “Estaba buscando una persona ligera para esa copa en concreto porque el coche no corre mucho. Entonces cuanto menos peso lleves en el habitáculo pues mejor. Me encontré con Davizín, nunca había corrido en rallyes… Pero hasta casi prefería una persona que nunca lo hiciera porque así la haces tú a tu gusto. Eso me llamó mucho la atención e hicimos un par de pruebas y ya empezamos desde la primera carrera de ese año a correr”, recuerda. Al final, todo salió a pedir de boca y consiguieron el primer éxito juntos…

“Al año siguiente nos aventuramos. Yo tenía algo de dinero ahorrado y empezamos con el dinero justo para la primera carrera. La idea era ir corriendo con los premios que fuéramos consiguiendo. Pero está claro que la Copa Suzuki tiene un nivel muy alto y no puedes salir con seis ruedas usadas y dos nuevas. Tienes que salir con ocho ruedas nuevas, un par de juegos de pastillas y con el coche perfectamente revisado”, admite. La falta de billetes la pagó cara y, en frío, da la sensación de haber sido un año perdido aunque por el camino hubo momentos dulces. “Para Ourense decidimos comprar ocho ruedas nuevas, dos juegos de pastillas… Pusimos las cartas encima de la mesa y competimos en igualdad de condiciones con Efrén Llarena. Estábamos peleando por la victoria pero sí es cierto que la rotura del grupo de la caja de cambios nos hizo abandonar en el último tramo”, comenta.

Esa factura llegó en el peor momento y hundió a los gallegos, que a partir de ahí entraron en una dinámica nefasta. “Arreglamos la caja a base de mucho sacrificio; con el dinero que fueron poniendo muchos amigos… Al final conseguimos salir del paso pero estábamos muy limitados porque no había dinero para comprar ruedas para la siguiente carrera. Al final es la pescadilla que se muerde la cola”, analiza. “Un año para olvidar. Yo psicológicamente tampoco lo pasé bien porque me estaba gastando todo mi sueldo en las carreras y no tenía un duro para hacer nada; para ir a tomar algo. Psicológicamente te afecta y te desanimas”, pronuncia.

Con esta situación de por medio, y con los pies en la tierra, Antón sabía que tenía que dar un paso atrás sí o sí. Y al año siguiente vio viable disputar la Copa Dacia Sandero porque sabía que no iba a depender de las ruedas… para estar en la pomada. Chocó en el Rallye de Ourense, que según piloto y copiloto ya no les puede quitar más y a partir de ahora les tiene que empezar a recompensar, y con la ayuda en la parte final de Ramón Biosca a través de la revista Turini, finalmente se llevaron el gato al agua en la copa de promoción más económica del Nacional de Asfalto.

Aún así, sin la presencia de ningún patrocinador para seguir en la brecha, a principios de este año la pareja Fojón – Maceda tuvo que dar otro paso atrás y repetir la rebautizada Copa Iniciación Recalvi. “Yo soy de la idea: hay que estar activo. Y estar activo no es corriendo cuatro carreras por libre sin pelearte con nadie. Sabía cuales eran los costes del Marbella y como podíamos asumirlos… Además estando arriba las carreras se pagarían solas”, confirma. “En la Marbella hay que dejar sitio a la gente que viene. No quiero ser una molestia para nadie. Tenemos buen ritmo y podemos estar en la cabeza pero tampoco quiero que la gente que hay, que es muy buena, sienta que no da llegado. No tiene sentido un tercer año ahí; ya la ganamos dos veces”, suelta.

Dependerá de la misma variable de siempre, poderoso don dinero, pero algo que le llenaría sería poder estar en la Copa Suzuki Swift 2019. Veremos de qué es capaz…

Pilotos oficiales… por unos días

Renault España, como premio por haber triunfado entre los Dacia Sandero, costeó todos los gastos de la participación de los lucenses en el Rallye Comunidad de Madrid 2017 con un Clio R3T. “Aquello fue una pasada. Corrimos de oficiales sin preocuparnos de un sólo gasto, por primera vez. Sólo teníamos que preocuparnos por correr. Nosotros llegamos allí y estaba todo listo. No sabíamos lo que era eso; veníamos de algo muy humilde. Ser piloto oficial es una pasada, ser prioritario RFEDA es una pasada y que Renault te deje un coche para entrenar es un lujo casi impensable”, asegura el cantanotas.

Aunque llegaron al primer tramo sin apenas kilómetros de rodaje al volante del sofisticado tracción delantera, más allá de unas vueltas en un circuito, muy pronto lograron luchar de tú a tú con Javier Bouza, que había estado compitiendo toda la temporada con el R3T. Por si esto fuera poco, también marcaron algún crono interesante en 2RM, como el cuarto scratch en Arrebatacapas.

“Ganamos a Bouza pero no íbamos en igualdad de condiciones. Llevábamos un Evo I mientras que el de él era un Evo II y eso son cuarenta caballos menos. Nosotros llevábamos gasolina de surtidor… A ver, yo creo que queda más que claro que ritmo teníamos y tenemos”, expresa Fojón.

“Siento que la Federación no hace absolutamente nada”

Antón, ahora en nómina de una empresa de telefonía de Vigo, tiene una visión súper crítica del rumbo que ha cogido el Nacional de Asfalto. “Lo digo públicamente. Siento que la Federación no hace absolutamente nada. Primero miran por ellos mismos y después por algún amiguete y nada más. Cuántos pilotos hay que son buenos, que conducen muy bien, pero que no tienen el dinero suficiente para un R2. Se está empezando la pirámide muy por arriba. Habría que mirar de poner un Peugeot 208 Grupo N o algo así asequible”, zanja.

“Para hacer el Campeonato de España te hacen falta dos meses de vacaciones, como mínimo. No todos tenemos la suerte de que nuestro padre tenga una empresa y podamos disponer de los días que hagan falta. Yo el año pasado debía días de vacaciones a la empresa y al final me los descontaron de mi sueldo”, concluye.

Antón P. Fojón: “Me estaba gastando todo mi sueldo en los rallyes y no tenía un duro para ir a tomar algo”

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