Rallye de Argentina: su historia y sus ¡30.000 km!

| 19/03/2015
VW, Rallye de Argentina 2015.

¿Sabes dónde están las raíces del Rallye de Argentina? Hay que ir hasta 1978 y buscarlas en el Rallye Vuelta a la América del Sud (lees bien: Sud, no Sur). Se trataba de un auténtico maratón: organizado por la asociación Codasur, dedicada -lógicamente- a los deportes de motor, los pilotos debían cubrir 30.000 kilómetros -de nuevo, no nos hemos equivocado en la cifra. Eran 30.000 km, con todos sus ceros-. Es casi tres veces la distancia que se recorre en el Dakar hoy en día. Prácticamente, se atravesaba toda Sudamérica.

Un año más tarde, la entidad creó el Codasur Rallye, mucho más corto, y se llevó a cabo en Argentina. En 1980 entró en el Mundial de la especialidad; poco después su nombre pasaría a ser el actual: llegaba… el Rallye de Argentina.

Su debut en el WRC estuvo rodeado de incertidumbre; se trataba de la primera prueba del campeonato en Sudamérica. ¿Quién sería el vencedor, quién aguantaría los 1.177 km cronometrados? Los especialistas en estas citas de resistencia, como Mercedes, Peugeot o Datsun, que establecían sus reglas en África, eran serios candidatos al triunfo, pero tenían frente a ellos a los rapidísimos Fiat. Finalmente, la balanza se decantó por el equipo italiano: Walter Röhl, convertido en un verdadero «sprinter», supo leer mejor que nadie los exigentes tramos con su 131 Abarth. Ganó con un claro margen de ventaja… Aunque buena parte de los vítores fueron para el tercer clasificado, su compañero de equipo Carlos Alberto Reutemann. El piloto de Fórmula 1, un ídolo en su país, emocionó también al público al volante de un coche de rallyes.

1983: la velocidad media más alta en un tramo

Para que te hagas una idea de la dureza de estas especiales, en 1983 se celebró Fray Luís Beltrán-Valle Azul… ¡con 81,5 km! Y atención, porque marcó un hito: el más rápido fue Stig Blomqvist, que tardó 25 minutos y 48 segundos en completarla; se trata de la velocidad media más alta registrada en un tramo: equivale a 189,53 km/h. Todavía estaba 30 km/h por debajo del ritmo máximo de su Audi quattro. Lo mejor de toda esta historia es que Blomqvist ni siquiera había pasado antes por la especial; no tuvo tiempo de hacer los reconocimientos y pidió a Hannu Mikkola, su compañero de equipo, que le prestase las notas.

En 1988, los «gauchos» celebraron un triunfo de otro héroe local, Jorge Recalde: fue la primera victoria de un piloto sudamericano en una prueba del Mundial de Rallyes. La fiesta, siempre presente en los tramos, fue mayor de lo habitual. Recalde había sido «llamado a filas» por Lancia para que acumulase puntos en el campeonato de Constructores; ya lo había hecho el año anterior, cuando fue segundo, tras Miki Biasion. Pero esta vez fue distinto, ya que el argentino se colocó al frente de la clasificación desde el inicio de la carrera. La pregunta que todos se hicieron fue: ¿dará el equipo órdenes para detener a Recalde y permitir la victoria de Biasion, que opta al certamen de Pilotos? La respuesta fue un rotundo «no»: el argentino alcanzó un merecidísimo primer escalón del podio. En 1995, repitió su hazaña.

1999: 2,4 segundos muy controvertidos

En dos ocasiones distintas, 2,4 segundos significaron la diferencia entre el triunfo y la derrota en el Rallye de Argentina… y la polémica acompaña ambas historias. En 1999, los dos pilotos de Subaru, Richard Burns y Juha Kankkunen, contaban con una amplia ventaja respecto a sus perseguidores. A falta de tres tramos para finalizar la prueba, su equipo dictó consignas: había que tomarse las cosas con calma y no arriesgar. Pero Kankkunen no pareció entender el mensaje y, en la última especial, pisó a fondo para superar a su compañero y llevarse la victoria. En 2011, también 2,4 segundos separaron a Sebastien Loeb (Citroën) y Mikko Hirvonen (Ford). En este caso, la controversia vino por la forma de entrar en una glorieta de uno y otro: el francés «cortó» sin miramientos, mientras que el finlandés la bordeó… perdiendo 4″ que significaron el segundo puesto.

Loeb también fue el protagonista de un entretenido duelo en 2013, esta vez con el VW Polo R WRC de Sebastien Ogier. Ganó el de Citroën, pero su compatriota, gracias a la segunda plaza, aumentó su liderato en la clasificación general del certamen. Jari-Matti Latvala completó el podio, redondeando así un gran día para Volkswagen.

Y en 2014, el mejor resultado en la historia de Volkswagen

El mejor resultado hasta entonces, queremos decir: el año pasado, al doblete del equipo germano (Latvala fue primero y Ogier, segundo), se unió la cuarta plaza de Andreas Mikkelsen. Fue la novena victoria seguida de VW, estableciendo un nuevo récord.

 

 

 

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