De copiloto con Sergio Vallejo, gracias a Peugeot España

Desde que lo fui a ver en 2008 por primera vez, el antes Rallye Príncipe de Asturias y ahora Princesa siempre había sido uno de mis favoritos por muchos motivos. Desde hace unas semanas me sobran razones para decir que, hoy por hoy, es mi preferido. El tiempo dirá… Todo puede cambiar.

5 de septiembre de 2018. Pasan tres minutos sobre las 12:20 horas de la mañana cuando entra en mi móvil un mensaje a través de Instagram. “¡Felicidades, Diego! Has sido el ganador de nuestro sorteo. Ahora podrás disfrutar de un codrive en el tramo de Shakedown del Rally Princesa el próximo jueves 13 de septiembre por la tarde en Asturias. ¿Nos puedes confirmar que aceptas el premio y que contaremos contigo? En caso de que así sea, ¿podrías facilitarnos tu nombre completo y un correo electrónico para contactarte y explicarte las instrucciones más detalladamente vía email? Un saludo y feliz día”, decía Peugeot España. Pues resulta que al haber contestado correctamente a la pregunta ¿qué coche utilizan los pilotos de la Peugeot Rally Cup Ibérica? había entrado en un sorteo del que salí ganador junto con algún otro afortunado como Martín Meijome de Pé Á Chapa Racing y también trabajador incansable de Rallyes.net TV.

En cuanto acabé de leer el mensaje ya entré en modo alarma por culpa de mi edad. Me faltan un par de meses para cumplir la mayoría de edad y temía tener que ceder mi plaza por alguna diferencia con las bases legales del concurso. Así que rápidamente me puse en contacto con la filial española, escribiendo un email a la dirección de correo que me facilitaron. Me pedían que mandara una fotocopia del DNI y una foto de carné… Lo intenté durante varios días pero (aún con todos los archivos comprimidos en una carpeta) el servidor me devolvía el mensaje por haber superado el máximo de tamaño. Quizá por lo pesimista que me describen los que me conocen, pensaba: lo que mal empieza, mal acaba.

El sábado (8 de septiembre) llamé a Pedro Batalha, encargado del contenido digital de la Peugeot Rally Cup Ibérica, a quien conocí durante el transcurso del pasado Rallye de Ferrol. Me escuchó y, sin dudarlo, me derivó en Nacho Villarín que creía era el encargado de las redes sociales de la marca del león en España. Cuando le comenté al periodista del Diario MARCA lo que sucedía y quien me había mandado ponerme en contacto con él, ya me explicó que él no era el encargado de la gestión de los perfiles de la marca. Simplemente desde Shakedown Media, empresa de la que es responsable, crean contenido que luego la firma gestiona como buenamente quiere. Eso sí, el bueno del madrileño, siempre muy atento, me dio el contacto de Silvia, encargada ahora sí, de las Redes Sociales de Peugeot España.

El lunes a media mañana la telefoneé y, una vez más, expliqué lo que me pasaba. En un primer momento me comunicó que, a su parecer, sería complicado que ese mismo jueves estuviera en las cercanías de Oviedo disfrutando a bordo de un Peugeot 208 R2. De todas maneras, como buena profesional que puedo confirmar es, me prometió que iba a consultarlo con algún compañero suyo o incluso con gente de Sports & You. Una hora más tarde ya estaba sonando en mi móvil una llamada de una centralita… Al otro lado estaba Álvaro, uno de los integrantes del Departamento de Marketing, al que le habían mandado contactar conmigo para que mandara toda mi documentación… ahora vía WhatsApp. De momento no había nada hecho; todo eran meros trámites para poder tener una respuesta lo antes posible.

A la mañana siguiente ya recibí un mensaje. “Puedes venir sin problema, sólo necesitarías una autorización paterna”, se podía leer. El miércoles volvieron a llamarme para explicarme cómo sería todo y ese mismo día me mandaron un correo con toda la información del evento… ¡y ya sólo quedaba esperar al jueves!

Salí para Oviedo desde Miño, A Coruña, a media mañana y de camino paré a comer. Así las cosas, me habían citado en el Castillo del Bosque de La Zoreda a las 15:00 horas y allí estaba varios minutos antes. Delante de la entrada al recinto ya había montada una improvisada zona de asistencia con una furgoneta de Sports & You, dos Peugeot 208 R2 debajo de sendas carpas y banderas de la Peugeot Rally Cup Ibérica… La verdad, la primera impresión fue muy buena, parecía que todo estaba cuidado al detalle. Además el tiempo acompañaba; un espléndido sol hacía que quien más y quien menos buscase la sombra por momentos.

Una hora más tarde, después de que José Pedro Fontes fuera saludándonos individualmente, ya empezó todo. En primera instancia turno de comparecencias. Manuel Aviñó, también presente, aprovechó para decir unas palabras a la vez que el ya citado piloto portugués hacía todo muy ameno con pinceladas de humor. “Que sepáis que hoy va a ser la primera vez que coja un coche de carreras”, espetó.

De ahí salimos de la terraza del hotel – spa y fuimos hacia los coches… Primero vuelta sin ningún acompañante para verificar que todo estaba en orden en el mismo trazado que al día siguiente sería Tramo de Calificación del Rallye Princesa de Asturias… ¡y al lío!

En muy pocos minutos Fontes y Vallejo (los dos encargados de pilotar los 208 R2) recogieron a los primeros afortunados. Todo transcurría según lo previsto pero, muy pronto, ya me di cuenta que algo debía de estar pasando. Tardaban mucho en volver…  y es que resulta que algún vecino estaba molesto y había salido al medio de la carretera. “Lo de esa persona hace imposible celebrarlo hoy. Vamos a trabajar para que pueda ser mañana, cuando acabe el shakedown”, explicó el varias veces Campeón de Portugal de Rallyes.

Al día siguiente nos citaron a las 12:00 horas en el mismo lugar, coincidiendo con la elección del Orden de Salida de los pilotos prioritarios del CERA para la primera etapa. Una vez finalizó dicho acto, marchamos para el recorrido… Ahora, dada la proximidad del inicio del rallye ovetense, ya no había zona de asistencia y todo era más rápido. Por suerte, fui de los primeros en sentarme de copiloto y me tocó con Sergio. Mientras esperábamos a que nos dieran la salida era turno de hablar. “Ya verás, el coche no es que corra una barbaridad pero bueno, va muy bien”, me decía el Lobo de Meira. “A ver, porque con estas ruedas que me han puesto delante tampoco se puede hacer gran cosa. Son demasiado blandas”, anunciaba.

Arrancamos. La primera es una curva a la izquierda que pasamos prácticamente a fondo y hasta el próximo giro Vallejo mete alguna marcha más antes de empezar a reducir y frenar. Seguimos y, ya cerca de la zona final, encontramos la carretera más sucia y con alguna enlazada bonita. Más allá damos la vuelta y hacemos el tramo en sentido inverso. La sensación ahora es de un poco más de velocidad pero bueno, como bien comentó el Bicampeón de España, no es lo que más impresiona…

Por desgracia los minutos han pasado a velocidad de segundos y llegamos al final. Toca bajar. Le doy la mano, me despido, desconecto el interfono del casco y un mecánico ya me ayuda a desabrochar los arneses. ¡Siguiente!

Como comprobamos, Sergio dirigía el pequeño tracción delantera a donde quería y lo hacía con una conducción muy elegante con movimientos muy suaves y progresivos que hicieron que no tuviéramos ningún susto. Quizá no ayudó sólo este motivo sino también el haber rodado a un ritmo de carrera con unas décimas de margen. Muestra de ello es que en una zona hasta saludó a unos espectadores… “Me cuesta un poco al no tener notas. No estoy acostumbrado”, pronunció.

El pequeño león no es que dé una sensación terrorífica de velocidad pero me ha impresionado el comportamiento de los frenos. Hasta cuando estábamos cerca de una curva media (sólo recuerdo una lenta) el lucense metía marchas. Sólo frenaba en los últimos metros, ya muy encima del vértice. ¿Qué frenos lleva el 208 R2? Discos flotantes ventilados con 310 mm de diámetro y pinzas de cuatro pistones en el eje delantero. En el trasero discos macizos de 290 mm de diámetro con pinzas de dos pistones. Lo suficiente para poder apurar las frenadas hasta el último momento.

El freno de mano hidráulico me permitió conocer una reacción muy típica en un tramo del norte. Llegando al final, en un cruce no muy rápido, reducimos varias marchas, decide echar para atrás el freno de mano y en cuestión de décimas de segundo lo suelta. Con la misma, el coche empieza a traccionar (de delante, lógicamente) y tira por nosotros para salir del giro. Increíbles esos metros deslizando y la posterior salida sintiendo cómo trabajaba el tren delantero.

Además de la magnífica caja de cambios manual secuencial de 5 velocidades, que transmite unas sensaciones muy exóticas, destacaría también la suspensión que absorbe todas las irregularidades del terreno hasta el punto de parecer que vas en un coche por autovía pero lo estás haciendo por una carretera secundaria a la misma velocidad (o incluso superior) y ¡tan pancho!. La suspensión delantera es independiente, pseudo McPherson con amortiguadores telescópicos regulables “Ohlins” de 3 vías, butée hidráulico regulable y barra estabilizadora. La trasera es en H con amortiguadores telescópicos regulables “Ohlins” de 3 vías, butée hidráulico regulable y barra estabilizadora.

Algo que en realidad no me sorprendió porque ya lo esperaba pero que debe ser destacado: el comportamiento. Al menos en este corto tramo próximo a la ciudad ovetense, el chasis funcionó a la perfección con una batalla de 2538 mm y una anchura de vías de 1475 (delante) y 1470 (atrás).

En definitiva, el exitoso modelo de la categoría R2 está hecho por y para correr.

¡Gracias Peugeot España, José Pedro Fontes y Sergio Vallejo! ¡Millones de gracias!

De copiloto con Sergio Vallejo, gracias a Peugeot España

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